Hermanas;
siendo hoy como es, día de números, postulados, performances, estadísticas y avances en investigación, os he reunido aquí, en este día que dicen Internacional del Cáncer para dar rienda a nuestro derecho a la pataleta.
Para convocar a la rabia, la risa tonta, el dolor neuropático, el ardor del estómago y las llagas en la boca. Reunamos pues la angustia de vivir, el desaliento, las bajadas vertiginosas por el túnel del agotamiento.
A lo que nos cuesta vivir. Que un día es un día.
Aullemos como coyotes a la luna y al diagnóstico, a los tratamientos novedosos y a las cicatrices, al dolor nuestro de cada día y a la niebla tóxica.
Quejémonos, quememos las naves, quitémonos el pañuelo.
Brindemos con los alcoholes contraindicados por nuestro derecho a estar cansadas, furiosas, deprimidas, gordas, esqueléticas, por nuestro derecho a llorar por las esquinas y ser unas quejicas.
En las gestas…
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